¡Cuan grande y hermoso es nuestro amor, amado!
Tan grande, que a veces su encanto se rompe,
Y como la luna en el cielo estrellado,
Detrás de una nube su fulgor esconde.
Entonces doquiera está negro y sombrío.
Tus ojos reflejan un pesar muy hondo
Y mi alma intranquila, como el mar bravío,
Se aquieta y se aqueja desde el mismo fondo.
Qué triste y que turbia mi vida se queda…
¡Qué dolor amargo se anida en mi pecho!
Y si acaso callas y de mí te alejas,
Llorando me paso la noche en mi lecho.
Y tú, mientras tanto: ¿Qué piensas? ¿Qué sientes?
¿Por qué te marchaste en aquel momento
si es cierto que sabes lo que hay en mi mente
y tu amor me abarca todo el pensamiento?
… Das vueltas y vueltas también en tu cama,
No puedes tampoco conciliar el sueño
Y ya cuando el sol alza en la mañana,
Te das cuenta al fin de que eres mi dueño.
Ya regresas de nuevo feliz a mis brazos,
Implorando perdón, perdonando a la vez,
Tu mirada en mis ojos, tu beso en mis labios
Y un amor más inmenso renaciendo después.
¡Cuán grande y hermoso es nuestro amor, amado!
Tan grande, que a veces parece fugaz,
Y como la luna en el cielo estrellado,
Al pasar la nube… ¡Brilla mucho más!