En la callada penumbra
de la calle del Tesoro,
Bajo la luz de la luna,
se siente el eco sonoro
De una guitarra moruna.
Que claro se oyen las notas
Que algunas manos desgarran
De una guitarra serena.
¡Con qué notas tan amargas
Entona el cantor su pena!
Copla:
¿Por qué te vas de mi la’o?
¿Es que tú no ves mi llanto?
¿Por qué te vas de mi la´o
Cuando yo te quiero tanto?
Esa copla me recuerda
Una noche como esta
En que la luna brillaba.
Estábamos en la cama
Y lo mismo te cantaba.
Aquella noche pasó
Como un sueño: ¡Qué aventura!
Tú me diste tu calor,
Yo te entregué mi ternura
Y entre los dos hubo amor.
Dijiste que estabas preso
Porque en mis brazos te hallabas.
¿Recuerdas también después?
Yo te obsequié con mis besos
Sin pensar que me engañabas.
Más tarde, en la madrugada,
Me dijiste que te ibas.
Pregunté: -¿Vas a volver?
Tu respuesta era mi vida
Y contestaste: -¡Tal vez!
¡Y volviste! ¡Ya lo sé!
Que tu cariño y el mío
Juntos tenían que estar
¡Era claro, como un río,
Que tenía que pasar!
Pero quien sabe si ese
Que ahora canta su pena
Igual que una serenata
No tenga más a su vera
Ese amor que ya le mata
Y en la callada penumbra
De la calle del Tesoro,
Bao la luz de la luna,
¡Persista el eco sonoro
De una guitarra moruna…!