Eres el ocaso de una vida inquieta.
Eres fiel peregrino de un triste camino
Que asciende hasta el cielo
Y que al igual que el árbol
Que pierde hojas secas,
Él pierde la hierba por tener arena.
Pobre peregrino que vas caminando
Incansable y lento por tu cruel destino,
Igual que la sangre que corre en las venas.
Triste peregrino, no me hieras más
¡Que soy tu camino…!
